viernes, 30 de diciembre de 2011



Juana nació en el Alcázar de Madrid en 1462. Sus padres eran, nada más y nada menos, que el rey de Castilla y León y una princesa portuguesa. Su vida entera iba a estar rodeada del drama, convirtiéndola en una víctima de la historia. Desde su nacimiento, mucha gente dudó que el rey fuera su auténtico padre, convirtiéndola de antemano (sin prueba alguna) en hija bastarda. A los pocos meses de su nacimiento fue jurada como Princesa de Asturias y heredera del reino de Castilla y León, un reino que nunca llegaría a gobernar. Su padre, el rey de Castilla, tuvo que enfrentarse a numerosas rebeliones de la nobleza. Estas revueltas tenían su origen en el conflicto entre nobleza y monarquía por dilucidar quien gobernaba el reino, conflicto típico de todos los estados de la Europa Occidental en los siglos XIV y XV. Estos conflictos conducen a la victoria de la monarquía sobre la nobleza levantisca, y el inicio de la monarquía autoritaria en toda Europa. La nobleza castellana vio en la joven princesa la víctima propiciatoria para conseguir su fin principal: debilitar al rey. La acusaron de bastarda, incluso le atribuyeron un padre falso, uno de los consejeros del rey.
En medio de estas turbulentas luchas por el poder, la hermana del rey (la princesa Isabel) vio la oportunidad de lograr el trono. No estaba llamada a ser la reina de Castilla, pero las circunstancias le ofrecían una gran oportunidad. El rey, de personalidad débil y rodeado de amenazas, aceptó nombrar a su hermana Isabel como heredera. Pero el compromiso de Isabel con el heredero de la Corona de Aragón, no gustó nada al rey. La princesa Isabel fue desheredada. El rey volvió a nombrar heredera a su hija Juana. Tras su muerte, la guerra civil en Castilla estaba servida. Toda la nobleza, los grandes, los arzobispos y obispos, y lo más florido del reino, se dividieron entre la princesa Juana y la advenediza Isabel. El conflicto se convirtió en internacional, porque Isabel estaba casada secretamente con el heredero de la Corona de Aragón, y Juana se comprometió con el rey de Portugal.
Juana apenas tenía 15 años, y se vio arrastrada por el devenir de los acontecimientos. Su bando fue derrotado en una batalla junto a la villa zamorana de Toro. La vencedora y nueva reina de Castilla , Isabel, no escatimó en humillaciones para su sobrina, a la que llamaba despectivamente "la muchacha". Según el tratado de paz, Juana debía tomar los hábitos en un convento de clausura de Portugal, del que no saldría en toda su vida. Isabel se preocupó varias veces a lo largo de su largo reinado, de comprobar que la "honorable señora" (como se la llamaba en Portugal) no salía de su prisión. Era la venganza y el rencor llevados al extremo. Tras la muerte de Isabel, su viudo y rey de Aragón fue a visitarla para pedirle matrimonio. Juana le rechazó. La venganza se sirve muy fría. Murió en 1530. Firmó su testamento como "Yo Reina". En el fondo lo era. E Isabel nunca lo fue legítimamente.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Nació en 1900 en el seno de una familia acomodada de Oviedo. Como señorita de buena cuna, nunca tuvo que temer por su futuro, tan solo por buscar un buen partido. Desde niña fue alta, desgarbada y bastante fea. Esto hacía temer por su futuro, teniendo en cuenta que una señorita de sus características sólo aspiraba a tener un marido. Tras la muerte de sus padres, se crió bajo la tutela de su tía, que la envió a las Ursulinas para convertirla en una señora de bien. Tuvo una institutriz francesa, pero parece ser que no hizo grandes avances en la lengua francesa por su torpeza. Conoció a un joven comandante llamado Francisco Franco en 1917. Su familia lo consideraba "bajito y poca cosa" por lo que el noviazgo oficial se hizo esperar bastante. A la muchacha le costó muchísimo conseguir el consentimiento de la familia. Finalmente se casa en Oviedo en 1926. Mientras su marido andaba guerreando en Marruecos (en cuya guerra murieron miles de españoles pobres) engendró una niña llamada Carmen, apodada por sus padres como "Nenuca". Fue la unica criatura que tuvo. Al principio de la Guerra Civil huyó a Francia, hasta que su marido se hizo con el poder de manera ilegítima en la zona sublevada. Una vez que la zona sublevada estaba segura, volvió junto a su marido como "primera dama de España", de la España ilegítima. Acabada la guerra, se instaló en el Palacio del Pardo junto a su marido. Le siguió a lo largo de cuarenta años de dictadura. Los españoles humildes la apodaron como "la collares" por su afición a los metros de perlas. Nunca tuvo personalidad propia. Siguiendo la doctrina del gobierno imperante, se limitó a ser la "señora de". En 1972, su nieta María de Carmen se casó con Alfonso de Borbón. En su fuero interno albergó la esperanza de convertir a su nieta en reina de España. Pero no pudo ser, ya que su marido nombró a Juan Carlos como príncipe aspirante al trono. Tras la muerte de su marido en 1975, el nuevo rey la nombró Señora de Meirás y Grande de España. Era mucho título para poca señora. En 1988 falleció de una afección respiratoria. Su gran finca de Meirás, adquirida a base de presiones y sobornos, está a punto de pasar a manos del gobierno gallego. Sus hijos son unos fantasmas en las reuniones de los fascistas españoles y sus nietos son carne de programas del corazón.

lunes, 30 de agosto de 2010


Esta es la historia de una pobre imbécil que creía en el nazismo. Nació en 1923 en Wrechen (Republica Alemana de Weimar). Su padre odiaba a los nazis y su madre se suicidó siendo muy joven. Fue una pésima estudiante y abandonó el colegio antes de conseguir cualquier mínimo título. En vista de que no servía para estudiar nada, se alistó a la Liga de la Juventud de Alemania (Bund Deutcher Mäde), organización de extrema derecha donde no pedían una gran formación académica o intelectual (de hecho, preferían cerebros planos). Trabajó durante dos años en un sanatorio de las SS, pero no fue capaz ni de graduarse. Por lo que se ve, no era muy espabilada. En 1942, su padre (que era una persona decente, por lo que se ve) decidió expulsarla de casa. Era imposible hacer de ella una persona honorable. Ella se presentó como voluntaria en el campo de concentración de Ravensbruck. Le iba la marcha desde muy joven. Un año después, ingresó en Auchswitz como guardia femenina. Debido a su agresividad y falta de escrúpulos, ascendió muy pronto. Era una fanática del nazismo, dispuesta a hacer lo que le mandaran. Durante el tiempo que desempeñó su cargo, demostró su personalidad sádica, antisemita, desequilibrada y agresiva. Su sadismo continuó en Ravensbruck y Bergen-Belsen. Ascendió rápido porque no tenía ni el más mínimo atisbo de humanidad ni remordimiento. Durante su actividad en los campos, achuchó a sus perros entrenados para que despedazaran a presas judías y sus hijos pequeños. Además torturó a numerosas presas solo por placer. Mantuvo numerosas relaciones con compañeros nazis de los campos , como Josep Kramer y el monstruo Joseph Mengele (culpable de horrorososo experimentos con los presos). Parece ser que era una chica "fácil" para sus camaradas. En 1944 colaboró en el gaseamiento de 355 mujeres. Las empujó, junto con otros guardias, hasta la cámara de gas, y ella mísma cerró los cerrojos.

Fue detenida el 15 de abril de 1945 por las tropas británicas, junto a otros miembros de las SS. Fue llevada a juicio en el "Proceso de Bergen-Belsen", realizado en Lüneburg (septiembre de 1945). Durante el juicio no mostró el más mínimo arrepentimiento, manteniendo una actitud altiva frente al jurado. No sólo negó todo (típica cobardía de los nacionalsocialistas), sino que se negó a admitir las más mínimas evidencias de los testigos. Por ejemplo, afirmó que núnca tuvo perros, aunque era conocida por azuzar a sus perros para despedazar presos. Núnca abdicó de sus principios nazis ni admitió la crueldad que aplicó a los presos. El jurado la declaró culpable y fue condenada a la horca. Su última frase frente al verdugo fue "Sea rápido".

A pesar de reconocerse católica, es difícil ver algo de la doctrina cristiana en su crueldad, sadismo y enfermedad mental. Es un ejemplo de una asesina adoctrinada por el régimen nazi. No es una católica, es una enferma de eso que llamaron "nacionalsocialismo".

domingo, 27 de diciembre de 2009

Nació en Florencia en 1519. Era hija de Lorenzo II de Médicis y la condesa de Auvernia. Pertenecía, por tanto, a una de las familias más ricas e influyentes de Europa. Recibió una exquisita educación. Llegó a dominar varias lenguas (italiano, francés, latín y griego) y era muy aficionada a las artes, especialmente la arquitectura. En 1533 se casó con Enrique, segundo hijo del rey Francisco I de Francia. Enrique no era el heredero al trono francés, pero la casualidad quiso que el delfín Francisco, su hermano mayor, muriera en extrañas circunstancias. Se sospechó de un envenenamiento y muchos miraron a la joven princesa italiana como responsable. Aquí empieza su larga leyenda de envenenadora consumada. Cuando finalmente su marido accedió al trono, con el nombre de Enrique II, ella se convirtió en reina de Francia, duquesa de Orleáns, duquesa titular de Bretaña y delfina de Francia. Tuvo diez hijos, de los que sobrevivieron siete. Tres de ellos fueron reyes de Francia. Como mujer inteligente y algo falta de escrúpulos, llegó a acumular un poder inmenso que ejercía desde la sombra, aunque finalmente llegó a imponerse a su marido y sus hijos, ordenando y estableciendo por encima de su criterio. Renovó la corte francesa en profundidad, ya que no la consideraba lo suficientemente refinada en comparación a la florentina. Ordenó la reforma del palacio de las Tullerías y colaboró en el diseño de sus jardines. Era habitual verla discutir con los arquitectos acerca de los planos, y no cabe duda que tenía bastantes conocimientos. Estableció la etiqueta de la corte e impuso una moda femenina basada en fuertes corsés que oprimían el cuerpo hasta conseguir cintura "de avispa". También introdujo el modo de montar "a la amazona" para las mujeres. Su mayor enemiga era la amante de su marido, Diana de Poitiers, mucho más guapa y elegante que ella. Tras la muerte del rey de Francia, la expulsó de la corte y la despojó de todas sus joyas. La siguió humillando hasta el final de sus días, a pesar de que vivía muy lejos de París, encerrada en un pequeño castillo. Una de sus obsesiones fue el problema religioso que sumía a Francia en una constante guerra civil. La minoría protestante francesa (denominados "hugonotes") se negaban a aceptar la doctrina católica. En medio de estas luchas internas se mezclaba la poderosa España de Felipe II, que buscaba debilitar a Francia y apoyaba al duque de Guisa como su candidato al trono. Para atajar este problema dispuso dos matrimonios: su hija Isabel de Valois se casaría con Felipe II, treinta años mayor que ella, y su hija Margarita de Valois contraería matrimonio con Enrique de Navarra, jefe de los protestantes. Para el segundo matrimonio se prepararon enormes festejos en París, a donde acudieron miles de protestantes como invitados. La noche del 24 al 25 de agosto de 1572 (noche de San Bartolomé) fueron asesinados más de 30.000 hugonotes, sorprendidos mientras dormían. Existen discusiones acerca del responsable de esta cobarde orden. Pero parece innegable, dado su poder, que ella tuvo algo que ver. También se le acusó de varios envenenamientos de famosos personajes de la corte. Parece ser que tenía amplios conocimientos respecto a productos químicos gracias a su servidor, el famoso Michel de Nostradamus. Dice la tradición que el adivino tuvo la visión del futuro trágico y sangriento de sus hijos, pero no se atrevió a contárselo a su protectora. Murió en el castillo de Blois en 1589, con ochenta años. Dicen que murió feliz porque había visto a tres de sus hijos ser reyes y además ¡había muerto después que Diana de Poitiers!

martes, 22 de diciembre de 2009


Nació en Sighisoara (Transilvania) en 1431. Su padre, un noble valaco, pertenecía a la prestigiosa "Orden del Dragón", ordén caballeresca de gran influencia en los Balcanes, y fundó un gran principado en Valaquia. Vivió una infancia muy traumática. Fue entregado como rehén a las autoridades del Sultán Otomano, como era costumbre en la época. Fue educado por el mismo sultán (Murad II) y aprendió la lengua y las costumbres turcas durante su estancia en Estambul. Cuando volvió a su patria, su padre había sido asesinado por los nobles (boyardos) y su hermano había sido enterrado vivo. Con el apoyo turco, logró obtener el trono de Valaquia y realizó una enorme matanza de nobles. Estudió tácticas militares y se alió con su primo, Esteban el Grande de Moldavia. Durante su reinado fue muy cruel. Las ciudades que se rebelaron contra él (especialmente las pobladas por alemanes) sufrieron masivas ejecuciones por empalamiento de hombres, mujeres y niños. En 1459 llegó a empalar a 30.000 colonos alemanes. Le gustaban los empalamientos masivos con formas geométricas, por ejemplo en círculos concéntricos. Cuando las víctimas morían, las dejaba pudriéndose durante meses. Su castillo fue construido por boyardos encarcelados, acusados de traición. Tanto los musulmanes como los cristianos, acabaron considerándole un ser maldito. Venció al sultán turco Mehmed II en varias batallas. Los prisioneros turcos eran empalados en masa. El rey de Hungría, Matías Corvino, harto de la indisciplina de su vasallo, le encarceló durante años en Budapest. Logró volver a su patria en 1474 y participó en la batalla de Vaslaui contra los turcos. Durante este enfrentamiento, su mujer recibió un mensaje falso diciendo que había muerto. Por ello se suicidó lanzándose a un río. Los nobles valacos, que le odiaban, lograron apresarle y entregarle a los turcos. Su cabeza fue cortada y enviada a Estambul donde se pudrió durante meses sobre una pica. El resto del cuerpo fue enterrado en un monasterio. Sin embargo, cuando se abrió su tumba cien años después, solo se encontraron restos de animales. Es posible que el cadáver fuera sacado por los mismos monjes, que le consideraban un ser maléfico. Su hijo, Mircea "el Malo", reinó tan solo tres años y murió asesinado.

En el siglo XIX, un autor inglés utilizó su biografía para crear un personaje terrorífico, que no se correspondía con la realidad. En su país es un héroe porque se enfrentó al invasor turco y fundó la capital, Bucarest. Cuenta la leyenda (núnca probada) que se enfadó porque los embajadores venecianos no se quitaban el sombrero ante él. Mandó que les incrustaran grandes clavos en la cabeza y dijo: "ya no hay peligro, ahora el viento no se llevará los sombreros".

domingo, 20 de diciembre de 2009


Fue faraón de Egipto, perteneciente a la más grandiosa de las dinastías, la XVIII. Llegó al trono con el mismo nombre que su padre, Amen-Hotep (Amón está satisfecho). Pero a los cuatro años de reinado, cambió su nombre y se enfrentó con los sacerdotes de Karnak. Se casó con Nefertiti, bella mujer de origen noble. Ambos emprendieron una arriesgada huída hacia adelante. Trasladaron la capital del Imperio Egipcio desde Tebas a Ajetatón (hoy llamada Tell-el-Amarna). Desde allí impulsaron un nuevo culto oficial, de carácter monoteísta, y dedicado al sol (Aton). El culto a Amón fue proscrito y apartado de toda ceremonia oficial. Con esta actuación, el nuevo faraón se ganó el odio de los numerosos sacerdotes de Tebas, que conspiraron en secreto contra él. El faraón se nombró único representante de Atón en la tierra, eliminando toda casta sacerdotal. Convirtió los solsticios y equinoccios en festividades máximas. Sustituyó los antiguos cultos en templos oscuros y cerrados al pueblo, por grandes festividades religiosas al aire libre, donde el culto al dios sol podía ser contemplado por todos. Por tanto "democratizó" la religión. Esta reforma se plasmó en el arte, con representaciones naturalistas muy alejadas del frío canon oficial. Por primera vez, un faraón se representó acariciando a su mujer y a sus hijas. Sin embargo, en una civilización tan conservadora como la egipcia era muy difícil eliminar las costumbres. La inmensa mayoría del pueblo mantuvo el culto a los dioses antiguos, entre ellos Amón. Frente a lo que se ha dicho muchas veces de él, no abandono el gobierno por los asuntos religiosos. Los restos encontrados demuestran que mantuvo relaciones con potencias extranjeras y firmó varios tratados.
Una mortífera peste se apoderó de la nueva capital, provocando la muerte de la reina Nefertiti. Los sacerdotes de Amón lo consideraron un castigo. El faraón murió en el décimo séptimo año de su reinado. Su momia fue enterrada en algún lugar del Valle de los Reyes y posteriormente profanada. Se encontraron fragmentos del sarcófago, pero no de su momia, que probablemente fue destruida. La capital, Ajetatón, fue abandonada. Sus sucesores, Horemheb y Tutankamon, volvieron a los cultos antiguos y abandonaron a Atón. Sus estatuas, altares y bajorrelieves fueron mutilados y destruidos. Muchos se conservaron porque fueron utilizados para cimentar nuevas construcciones. Se borró su nombre de todas las inscripciones. Los sacerdotes de Tebas se encargaron de borrar todo rastro de su existencia. Pero su recuerdo sobrevivió. Sus oraciones al Sol, fueron conservadas. El escribió: "Tú, señor Atón, el que no deja de dar aliento a la vida de cada criatura, el que mandas el consuelo que apacigua las lágrimas". Esta oración fue copiada descaradamente por los autores de la Biblia en Salmos, 104.

sábado, 12 de diciembre de 2009


Nació en 1758 en Arrás. Era hijo de un abogado. Su madre murió tras un parto. El padre les abandonó a él y a sus hermanos. Creció cuidado por sus abuelos. Desde muy pequeño tuvo que cuidar a sus hermanos. Poco después de su coronación, Luis XVI acudió de visita al liceo donde estudiaba. A él le tocó leer el discurso de bienvenida. Logró un puesto como representante del Tercer Estado cuando el rey convocó los Estados Generales en 1789, debido a la ruina económica de Francia. Mirabeau dijo de él: "este hombre llegará lejos porque cree en lo que dice". Era un gran admirador de Rousseau. Tras el estallido de la revolución, dirigió el grupo más extremista de la Asamblea Nacional. Él y los suyos, se reunían en un antiguo convento abandonado (Convento de San Jacobo), por eso fueron apodados como "jacobinos". Tras la traición de los reyes y la proclamación de la república, formó parte de la Convención Nacional, donde dirigía a los "montañeses" o radicales, llamados así porque se situaban en la grada más alta de la sala. Se enfrentó con los girondinos, a los que consideraba enemigos de la revolución. En 1793 apoyó un golpe de estado que le dio todo el poder. En ese momento la nueva República Francesa estaba acosada en las fronteras por las potencias extranjeras, y en el interior por numerosas rebeliones y conspiraciones contra el gobierno. Decidió por tanto, dirigir un gobierno fuerte que se enfrentara a las enemigos internos. Creó el Comité de Salvación Pública e instauró medidas excepcionales. Consideraba que la república debía defenderse de manera contundente para no perecer. Miles de personas murieron en la guillotina, acusadas de traicionar a la república. Su política social fue muy avanzada. Estableció el sufragio universal masculino. Impulsó el reparto de tierras entre los campesinos. Creó las primeras normas para defender a los trabajadores de las fábricas. El 26 de julio de 1794, un golpe de estado preparado contra él le arrincono en el ayuntamiento de París. Allí sufrió un fuerte disparo en la mandíbula y fue detenido. Al día siguiente fue llevado a la plaza de la Revolución (hoy de la Concordia) y guillotinado. Fue enterrado en una fosa común del cementerio de Errancis, sobre la que se vertió cal viva para borrar cualquier rastro. Su caída acabó con un régimen llamado "de Terror" pero también con cualquier esperanza de democracia en la Francia revolucionaria. Es famosa su frase: "El gobierno revolucionario debe a los buenos ciudadanos toda la protección nacional; a los enemigos del pueblo no les debe sino la muerte".